Cuando te sientes sóla la vida se te hace minúscula.
Te vas vaciando por dentro, y se van muriendo y las maripositas genios que te revoloteaban suavecito por los sitios que sólo ellas saben rozar y le gritan desde adentro al psiquiatra que no las deje extinguirse.. Se tornan violentas entre ellas por sobrevivir, hasta que la lucha perenne se vuelve imposible y acaban unas con las otras, las menos fuertes, prefieren suicidarse.
Y así tu cuerpo se va secando parte por parte, y tus órganos comienzan a funcionar porque para eso existen, sin tener razón alguna. Tus ojos abren y cierran por instinto, tus labios se mueven por las desgraciadas necesidades; y tu corazón late, a veces rápido, pero la mayoría de veces lento…a tu corazón le compras manuales para que aprenda a sentir, y mapas para que busque lo que lo debe hacer sufrir.
En cambio tu cerebro nublado por tus lagrimas evaporadas te pide con desden que te mires en el espejo y compruebes que aún sigues de pie, que aún existes y debes hacerlo.
Apoyado del instinto de supervivencia buscas soluciones, construyes los sueños más completos y dignos de inspiración, le cambias el nombre a tu angel de la guardia tantas veces sea necesario, y obligas a las letras a hacer la formación, a pararse erguidas y a tener sus armas listas para comenzar la ofensiva y comenzar la lucha por hacer lo mejor que se puede en el campo de batalla, están seguras de que lo importante es dejar algo muy importante de ellas en el mugroso mundo.
