
Hoy, el primer viernes de agosto te escribo con lo único que tienes, tus sentimientos, por que no eres dueña ni de tus pensamientos, estas acostumbrada al plagio y al robo de ideales, es lo que la sociedad te enseño.
Hoy con los ojos nublados, y la cara empapada te quitaras la mascara de la sonrisa que siempre tienes, por que es la más barata, la más sencilla y comunicaras que estas en desacuerdo con el mundo y cada uno de sus habitantes.
Convencida de que los días de agosto no son los mejores, aunque sea tu mes preferido, lloras, lloras como todos los días, pero hoy, justamente hoy se los gritas a todos, los señalas a todos por existir y sólo eso, y a ti por existir sólo a veces.
Le reprochas al maldito viernes que fue demasiado largo, que sus horas pasaron muy lento, que sus aceras estaban más sucias. Se lo dices mil veces y te lo dices a ti, a ti que no vas a cambiar el mundo escribiendo esto, a ti que no vas a cambiar las miradas de la gente en la calle sintiendo una puta impotencia que te revienta por dentro.
Y si, te escribo a ti, sólo a ti, que vives en tu mundo construido con las barreras que más nadie ve, con las melodías que más nadie escucha. A ti que te alejaste de los demás mortales por que te dan asco, por que la única satisfacción que te dan es sentirte más humano que ellos.
Quítate la mascara y desnuda tu alma, y haz que la escuchen y no vean tu cuerpo. Juega con tus manos, con tus labios, con tus ojos, pero deja que las personas sólo vean tu ira, tu dolor, tu incapacidad para cambiar este suelo, este infierno.
Te regalo palabras a ti, por que las entiendes perfectamente, por que tú las sientes, por que te duelen, te destruyen, te hacen expulsar la porquería que llevas en tus entrañas.
Me despido de ti, por que ya dejaste de llorar, por que ya se te quito el frío, por que estas en tu cuarto con tus olores, tus sueños vueltos mierdas, con tus deseos debajo del colchón, con todos los juguetes a los que le diste un nombre, un corazón y una voz, y que todos los demás decidieron ignorar cuando crecieron.
Sigue sintiéndote sola aunque estés rodeada de gente, prueba tus lagrimas y sécate el rostro, invita a los fantasmas de tu niñez y pregúntales que quieren a cambio de que se lleven todos tus recuerdos, hazte liviana y transparente que ya verás que nadie te ve, siéntete segura con tus destellos, con tu alter ego, con tus manos que siempre estarán para tapar tus ojos, no esperes que nadie te vuelva a poner la máscara con la sonrisa, espera a que alguien la dibuje en tu cara.

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