jueves, 24 de enero de 2008

Las ganas de verte me estan dejando mal... ♥

Las ganas de verte me están dejando mal, y lo digo colmándome de paciencia para seguir deseándolo.

Antes era más que suficiente querer verte para que de cualquier manera aparecieras frente a mí. Supongo que eran tan intensas que era muy fácil que el mundo conspirara para ello.

Pero ya no, es que hasta el planeta se aburrió de complacernos. Se le quitaron las ganas al mismo tiempo que a mí de querer respirarte, de querer hacerte mío sólo con abrazarte cuando te veía y no me importaba lo que pensaras.

Ahora yo tengo las ganas otra vez, por que otra vez te amo. A mi me volvieron las inquebrantables ganas de intoxicarte con mi saliva, de envenenarte con mi sudor, y de matarte con una sonrisa frágil de las mías, que sólo existen cuando estoy contigo.

Te palpo los pensamientos y te acaricio los recuerdos revueltos, las ganas mal construidas las puedo sentir también, pero no es suficiente con eso. No te hago venir.

No logro hacer que pierdas el juicio y vengas a robarme un beso.

No logro volvernos locos para que nos matemos de amor una noche entera.

No logro perder la cordura para ir a mirarte como te miraba antes.

No soy capaz de agitar este lugar para que nos falle la memoria y la razón y comiencen a funcionar los sentidos y el corazón.

Hoy me tienes, y tienes mis ganas de estar despierta. Hoy eres dueño de mi libertad y de mis acciones. Pero hoy, justamente hoy no te encuentro.

martes, 22 de enero de 2008

Ahora alucino magia.


La magia está, pero a veces se esconde; es como si hay que mover la barita mágica para que el mundo vibre y los olores se alteren.

¿Será que si mezclo miel, canela, vainilla y limón creó la magia?


Hoy, soy capaz de dar lo que sea por el sortilegio que hace falta. Y sin remordimientos lo escribo, me haces falta y te hago falta porque ni te tengo, ni me tienes.

Me haces sentir como nunca, pero no consigo el puente para en un futuro llegar a extrañar lo que me das, que para mí, es un puente más que indispensable para matarte con un beso.

Y sé que lo que quieres es que te destruya la vida con cucharadas de lo más toxico de mi, pero no lo logro, no tengo ni la pócima más benévola, ni el veneno mas letal. No lo tengo para ti.

Quiero salvarme de irme por otro túnel inventado corriendo y después llegar cansada a llorar hasta dormir por que no sirvo para amar a quien me ama.

Quiero sentir todos las luciérnagas revoloteando por mi alma, quiero que todos los caballitos del diablo me ericen la piel al pasar, quiero que te me acerques y me mandes al infierno, y me devuelvas y me traslades a una nube, y me hagas sentir más que nunca.

No te quiero perder y perderme otra vez, quiero una lluvia de sabores encima de los dos para probarnos después.

Anhelo que mis cinco sentidos funcionen al mismo tiempo si te siento venir.

Necesito lo que invento para inventar mi amor. Necesito que creas en lo que no existe como yo, para que sólo exista lo que dispongamos.

Preferiría pensar que otra vez fantasee con una utopía, pero no. La magia entre dos seres no muy humanos existe. Ha existido en mí. Me ha hecho existir, por eso la quiero otra vez.

No estoy esperando algo imposible, lo que deseo hoy es abstracto, pero muy real. Más real, mucho más real que tú mismo.

Aluciné tenerte, ahora alucino con querer tenerte.

Aluciné que me vieras, ahora alucino con no querer ser invisible.

Alucino que está el sabor dulce y el acido entre los dos.

Alucino con no haber alucinado nunca.

El olor a incienso...


Aún cuando te voy a ver aparece el olor del incienso de sándalo; el mismo que olía cuando te iba a ver al principio, el principio demasiado perfecto, el principio que extraño con ímpetu, el principio que quiero volver a vivir, que quiero hacer que viva de nuevo.

No se si es para bien, o es para mal, que el olor al incienso nunca regala malos augurios, si no todo lo contrario, aunque luego todo se destruya; el humito de la varita con aceite esencial me posee, me construye, me deshace, me renueve, me desaparece y me hace caminar cada vez más rápido para llegar a darte un beso, en donde sea, pero un beso.

Creo que nunca se me va a olvidar la sonrisita que nuestros labios adoptaban cada vez que nos veíamos, creo que ya no ocurre; esa sonrisa tímida pero completa, ese gesto leve pero suficiente, esa expresión chica pero descomunal, yo aún sonrío cuando te veo, pero por dentro, yo aún te miro, te miro demasiado, por fuera, también por dentro.

Y también cuando apareces, o aparezco; se me revuelve la vida, y mi corazón si late, como cuando te tengo muy cerquita, aunque nunca lo sientas; y revolotean luciérnagas, con mucha energía, con luz excesiva . Y pienso en tú corazón que si se expresa como es, que no tiene pena, que late sin pensar mucho, mientras tú si lo piensas demasiado todo.

Vivimos en una guerra que cuando comenzamos a medir centímetros y milímetros con nuestros rostros se convierte en pura paz, aunque tú no tengas paz ahorita, ni yo tampoco, si existe paz cuando nos acercamos mucho, además no sólo paz, si no el deseo dotado de hermosura, el mismo deseo de siempre, que lo creo más de espíritu que de carne, que lo considero más demostración de amor que simples caricias, que es para mi el puente para algo rociado de brillantes, que es para los dos, aunque no estemos en unas escaleras, unas escaleras para el cielo.

Debo decir que te extraño como te extrañaba antes de conocerte; te necesito como te necesite toda la vida antes de mirarte a los ojos y caminar hacia a ti para hablarte, y que te miro con los ojitos que siempre he tenido, que no transmiten mucho, pero que brillan más desde que te descubrí.

Y para no seguir plasmando verborragias moderadas, pero igual intensas, no escribo más por hoy. O no escribo más por ti. Ya dije que te extraño, pero lo digo otra vez, te extraño. Y mi mente esta buscando estrategias para recordarte el sabor de los besos que existían diariamente y para conseguir los sueños que teníamos juntos, y las ideas que eran de los dos, los temas de conversación llenos de contrariedades, para ver si te hago regresar.

Alucinando...


Te alucino… si lo hago. Y sin vergüenzas, sin normas de vida, ni reglas que rigen la cantidad de minutos que tiene permitido un ser humano para pensar en otro, me refiero a los límites creados por nosotros mismos para no excedernos a sentir.

Hoy, es primera vez que te escribo a ti, te lo mereces sólo por vivir en este planeta y tan cerca de mi, y tan dentro de mi, aunque nunca lo imagine.

Te escribo a ti , por que no me equivoque cuando te vi, estoy segura; y si lo hice, quiero ser dueña de todos los momentos para descubrirlo, para descubrirte, para que me descubras. Quiero darte mi vida en un segundo sin penas, sin recuerdos; quiero que te llenes de mis ángeles y si quieres también de todos mis demonios.

Quizás esto jamás te lo diré por que no serás tú tampoco el que valores mis quimeras, pero quiero intentar que seas otra huella en mí…. Otra mancha que forme parte de mi antología de experiencias.

Trataré de quedarme un poco en ti, y que aunque no estés conmigo, estés con un poco de mí.

No importa si todo esto dura un minuto o mil años, si te miré y volteaste sólo a mirarme, ya eso es suficiente para estar convencida de que fuiste el dueño de mi alma en ese ecuánime momento.

Supongo que en este momento es normal alucinarte y que justo ahora es preciso alucinarte. No me importa si más tarde fue el error más grave.

Te extraño aunque no tengo por que hacerlo, y estoy preparada para extrañarte aún más si existen los motivos perfectos para morirme por que no estas conmigo.

Me quiero morir hoy, la noche que te escribo, alucinando, que estas aquí, conmigo y más contigo que nunca, pero no me niego a morirme por la melancolía causada por que no te tengo ya.

Si existes...


Hoy es una de esas noches de luna llena; no sé si la luna esta llena, pero quiero que este llena. Muy llena, muy blanca y con el conejo que me hace creer que desde que tengo uso de razón estoy enamorada de ti y de la vida.
Otra vez abrí un blog, un blog que si la inestabilidad me lo permite espero seguir construyendo y llenando de verborragias, o quizás de palabras mágicas y sin sentido.
Me dio por recordarte, a ti que no se si existes, por eso me dieron unas ganas caóticas de escribir... de escribir muchas veces que te extraño y que quiero dejar de hacerlo.
Ni siquiera te he visto, no me muero por hacerlo, pero si me muero por que estés en algún sitio y tener la esperanza de verte.
Es cierto que no necesito ver tu rostro para saber que te quiero desde siempre y que no es necesario tocarte para darme cuenta de que tienes piel, de que tienes un olor que ya amo, pero es necesario vivir para llegar a tenerte y tocarte cada hora.
Te conozco, te invente y en algún sitio estas. Te siento, cuando te tengo muy cerca y no lo se y cuando te tengo muy lejos y lo sospecho.
Es una obsesión más que exquisita ser lo que soy por ti, no me arrepiento de escribirte a ti y que paseen por tu mente las palabras justas que quieres que te escriban.
Aquí estoy, esperando, esperándote y teniéndote a la vez.